domingo, 28 de abril de 2013

Convivir con el pánico. De las penas sin gloria a las glorias sin pena.

El ataque de pánico irrumpe sin aviso. De un día para el otro se puede pasar de superheroe a perdedor.
Desvalidos por completo, perciben al mundo como peligroso. Pánico por aquí y por allá para aquellos que hasta ayer lo podían todo y hoy se sienten indefensos.

Al momento del panic attack es imposible visualizar o analizar que se poseen los recursos para lograr superar los síntomas . Sin embargo la percepción de las posibilidades de poder enfrentar una crisis de pánico exitosamente se minimizan.


La respiración se agita y el el cerebro recibe una falsa alarma indicándole que el cuerpo está en grave peligro. 

Se disparan signos fisiológicos (sudor, temblores, nauseas, mareos, taquicardia y palpitaciones-9, neurovegetativos(temblores y sudor frío) y conductuales.

El trastorno de pánico implica volverse demasiado temeroso de las propias sensaciones internas, es el temor a la ansiedad en sí misma, el miedo al miedo. “A diferencia de otros temores fóbicos no se puede escapar del propio cuerpo o de los síntomas que el mismo va generando”.

El propio cuerpo le arma un cacerolazo a la mente, miedo al miedo, temores descarnados que destruyen la autoestima. El cuerpo quieto y sin fuerzas se percibe desvalido para afrontar los asuntos que hasta ayer eran de rutina, y hoy parecen imposibles de abordar.

De las glorias sin pena a las penas sin gloria. Todo resulta difícil convivir con el pánico
¿Cuáles son los principales aspectos del tratamiento de los pacientes  que presentan ataque de pánico?
 Uno de los principales aspectos para el modelo cognitivo en el tratamiento de los pacientes que presentan ataque de pánico es el de enfatizar las interpretaciones equivocadas  y catastróficas acerca de la ansiedad que padece el paciente. Modificar las cogniciones negativas a través de la terapia cognitiva, permite recuperar la confianza en sí mismo y la autoestima.
Los signos fisiológicos se le presentan al paciente como una amenaza que le anuncia la muerte o la locura, y le generan una reacción de aprensión e hiperalerta que se desencadenan en forma de círculo vicioso.
Frente a pacientes que presentan este tipo de características, se hace necesario trabajar sobre las distorsiones cognitivas, es decir los errores en el pensamiento, asociados a un afecto negativo.
El trabajo se centrará sobre el paradigma particular que dirige la interpretación errónea  de las situaciones y  se concentrará en  los esquemas particulares que conducen a  creencias desadaptativas. En este nivel el terapeuta cognitivo ayudaría  al paciente a identificar sus estrategias no adaptativas.
Trabajando los contenidos negativos típicos que en el caso de la ansiedad se focalizan en los sentimientos de pérdida de control,  como así  también,  en el malestar por sentirse amenazado de manera inminente, o  bajo la inquietud que provoca el temor a equivocarse.
Asimismo deberán ser tomados en cuenta los pensamientos automáticos de catastrofización, como por ejemplo: “algo terrible esta por ocurrir” o “voy a morir, o descontrolarme”.
También pueden surgir pensamientos de rotulación, como por ejemplo, "Me late muy rápido el corazón  seguro voy a padecer un ataque de presión"; “la forma en que late mi corazón significa que voy a tener un ataque cardíaco”. "Si subo rápido la escalera me agitaré tanto que terminare hospitalizado"
Los  pensamientos automáticos de sobre generalización pueden invitar a concluir al paciente que:   “si no puede manejar su ansiedad no va a poder manejar  su vida”

Los ataques de pánico son la metáfora de una situación dolorosa díficil de aceptar.

La psicoterapia cognitiva posee las herramientas y el método adecuado para corregir las distorsiones en los pensamientos que provocan este padecimiento.

Mejorar a través de la psicoterapia  es posible, y dan cuenta de lo antedicho las investigaciones realizadas sobre padecientes de panic attack que han superado sus limitaciones y consecuentemente proseguir sus historias de vida sin interferencias.

Betina Ianovski
Psicoterapia Cognitiva
Mi mail: baianovski@hotmail.com
Via Twitter: @plandecarrera
por celular: 1551102327

jueves, 3 de enero de 2013

Insatisfacción y perfeccionismo


En la vida de las personas quedan cuentas pendientes. En muchas oportunidades estas deudas emocionales generan una profunda insatisfacción.
Por lo general están relacionadas con los aspectos más profundos de la personalidad.
"No haber podido hacer algo", o "No lograr ser algo" pasa a ser el eslogan que da sustento a la disconformidad personal.
El autoreproche, la deuda por lo que no se logró, resalta la ineficiencia y deteriora enormemente la capacidad de evaluación de la autoestima.
La sensación de ser un  perfecto inútil por no haber conseguido aquello que todos lograron.
El éxito y el fracaso se transforman entonces en rivales inconciliables.
Esta rivalidad se traduce en términos de pensamiento de "todo o nada".
Entonces si una persona que se propuso una meta y no la ha alcanzado, pasa a sentirse absolutamente disminuida. 
La auto evaluación que hacen estas personas sobre su  historia personal no contempla jamás los logros alcanzados.
 El "así debe ser" es el modo de atribuir un sentido a los objetivos asertivos.
 Nunca logran disfrutar nada. Consideran absolutamente natural que todo les salga bien. Siempre esperan algo más.
Todo el pensamiento queda centrado en "el fracaso", en lo que faltaba. Estiman que todo lo que hacen lo podrían haber hecho mejor.
El punto negro se convierte en una cruz. Así, esa meta inalcanzable, inconclusa inunda los modos de pensar, sentir y actuar.
La psicoterapia cognitiva permite interrogar estos estilos distorsionados del pensamiento que provocan tanto dolor y malestar. Cuestionar el peso atribuido al fracaso, en desmedro de la escasa valoración que se les otorga a los logros.
Si bien es muy importante  analizar el significado que cada persona le atribuye a la palabra éxito,es imprendiscindible resignficar el peso de la palabra "fracaso".
Explorar en forma guiada el modo en que cada persona evalúa su " No haber podido hacer", puede ser la clave para reasignar un sentido a lo que "si se ha podido hacer". Quizás allí esté la clave para "  empezar  a hacer" y disfrutar del " poder ser".
Cada día puede ser una oportunidad para intentar cambiar un estilo tan doloroso de pensamiento.
Crearse metas posibles, y evaluar su cumplimiento de un modo más compasivo puede ser un buen primer paso. Nada se pierde con intentarlo.
Betina Ianovski
Psicoterapia Cognitiva
Terapias Presenciales y a distancia.
baianovski@hotmail.com